Software para talleres eléctricos automotrices
El taller eléctrico cobra algo que el cliente no ve: el tiempo de encontrar la falla. Sin un registro del diagnóstico, ese trabajo parece gratis y el presupuesto parece caro.
- ✓ 90 días gratis
- ✓ Sin instalar nada
- ✓ Sin tarjeta
El desorden propio de tu rubro
Lo que se rompe todos los días en un taller eléctrico automotriz.
"¿Me cobrás tanto por un cable?"
Tardaste dos horas en rastrear un corto y quince minutos en repararlo. El cliente solo vio los quince minutos.
El diagnóstico se lo llevás en la cabeza
Probaste seis cosas antes de dar con la falla. Nada de eso queda escrito, así que no podés mostrarlo ni recordarlo si el carro vuelve.
Trabajos largos sin novedades
Una falla eléctrica intermitente puede tener el carro tres días. El cliente llama todos los días porque no tiene idea de en qué está.
Cómo queda tu día con Betty
Le hablás como a un audio de WhatsApp. Nada de tipear.
- Cargás el carro y describís el síntoma por audio.
- Vas dictando lo que probás: Betty deja el rastro del diagnóstico por escrito.
- El presupuesto sale con las horas de diagnóstico separadas de la reparación.
- El cliente aprueba desde el celular viendo por qué se cobra lo que se cobra.
- Si el carro se queda varios días, Betty le avisa los avances sin que llames.
Preguntas frecuentes
¿Puedo cobrar el diagnóstico aparte de la reparación?
Sí, y es exactamente lo que conviene. El presupuesto lleva las horas de diagnóstico en su propio renglón, así el cliente ve que es trabajo y no un extra inventado.
¿Sirve para fallas que vuelven a aparecer?
Sí. Como queda registrado todo lo que probaste la vez anterior, cuando el carro vuelve no empezás de cero.
¿Me va a llevar tiempo aprender a usarlo?
No. La curva de aprendizaje es cero: le hablás y listo. El tiempo que sí te ahorra es el de reconstruir después qué fue lo que probaste.
¿Cuánto cuesta y cómo lo recupero?
90 días gratis y después USD 47.99 al mes. En un taller eléctrico se cubre con las horas de diagnóstico que hoy no podés justificar y terminás regalando.
¿Puedo usarlo mientras estoy abajo del tablero?
Sí, y es como más se usa en este rubro: vas dictando lo que medís sin soltar el téster ni ir hasta una computadora.
Cómo organizar mejor un taller eléctrico
El taller eléctrico vende algo invisible: el tiempo de encontrar la falla. Toda la organización del rubro gira alrededor de hacer visible ese trabajo, porque es lo único que el cliente no ve y sin embargo es lo que más cuesta.
1. Cobrá el diagnóstico como servicio propio
No lo regales esperando compensarlo con la reparación. Poné un valor de diagnóstico, comunicalo antes de empezar y descontalo de la reparación si el cliente la aprueba. Eso filtra al que va de taller en taller buscando que le digan gratis qué tiene.
2. Dejá el rastro de lo que probaste
Anotá qué mediste y qué descartaste, aunque sea en dos líneas. Sirve para tres cosas: justificar las horas, no repetir pruebas si el carro vuelve, y que otro del taller pueda continuar el trabajo sin arrancar de cero.
3. Poné un techo de horas antes de seguir
Las fallas intermitentes se comen días enteros sin aviso. Acordá con el cliente un tope de horas de diagnóstico: al llegar ahí, se frena y se conversa. Evita el trabajo que se estira sin que nadie lo haya autorizado.
4. Avisá aunque no haya novedades
En un trabajo que dura tres días, el silencio se interpreta como abandono. Un mensaje corto cada día —aunque diga que seguís buscando— evita las cuatro llamadas que te frenan el trabajo.
En el taller eléctrico no se cobra el cable. Se cobra saber cuál de los cien cables era.
Otros rubros
Betty ordena todos los rubros de la post-venta automotriz.
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Entrás, le hablás y el tablero se mueve. Si no te sirve, no pagás nada.
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